Algo más que dignidad
publicado por locadeporvida | may.08, 2010 | Nacionales |
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Uno perdió el partido en penales. El otro se quedó por un horror arbitral. La pena está en la cara del 85% del país; ¿quién no quiere ver a su equipo en lo más alto? Pero, calmando un poco los ánimos y las animosidades, esta copa ciertamente nos deja algo más que actuaciones dignas.
De los partidos de ida no se dijo demasiado (DEPORVIDA no dijo nada) porque no fueron brillantes, sino todo lo contrario, y más que leer pronósticos poco alentadores, el hincha quería soñar. Los dos equipos les dieron alas a esos sueños.
Lo de Universitario fue colosal. Cual Mourinho (siempre salvando las distancias), Reynoso armó una defensa incansable y casi perfecta; de hecho una de las mejores que los más jóvenes hemos visto. Las ganas, la disciplina y el orden táctico de la U la hicieron casi invulnerable ante el ataque del Sao Paulo que, valgan verdades, no es de los mejores ni estuvo en su día. Con la excepción de Píriz, todos los jugadores descollaron en un partido inolvidable para la hinchada merengue. De Llontop ni hablar, ¡había que abrazarlo!
Pero sin goles no se gana, y en penales, si el cansancio y los nervios te agarraron, estás frito. Llontop detuvo el disparo de Ceni y arrancó las últimas sonrisas cremas de la noche. Luego, el llanto.
Con Alianza sucedió casi lo contrario. Respetable ataque, goleadores en racha, un mediocampo en que Quinteros y Gonzáles se imponen. Un gol dudoso de Fernández los puso al frente en un primer tiempo todo blanquiazul. Pero en la segunda etapa se llenaron de dudas, y cómo evitarlo, si la defensa fue pobrísima (Forsyth incluido), por decir lo menos. El primer gol lo dice todo: una vergüenza. Los chilenos no lo hacían mucho mejor, y Alianza pudo recuperarse con la entrada de Montaño y el segundo gol de “Zlatan” a tres minutos del final.
La U de Chile no los hizo pasar por caja, pero el árbitro sí. ¿Cuestión de interpretación? Como siempre, pero Rivarola intentó cabecear el balón, y lo habría hecho si no se hubiera desviado en Gonzáles. Fuera de juego. Ya lo dijo Costas: “yo quisiera saber si [contra] un equipo argentino o brasilero les da el gol. Como somos peruanos… por eso”. El árbitro fue una broma y se dejó apretar, pero la historia dice es difícil que algo cambie.
En fin, ya fue. Triste, pero podía suceder. Tener una defensa mala es tan grave como no poder anotar un gol, y ambas cosas son de lo más básico en el fútbol. El hincha tiene derecho a pensar que con la garra y el corazón se puede todo. No hubiera sido la primera vez. Pero esta vez perdieron, aunque, cada uno a su manera, dejó el alma hasta el final.
Pese a la eliminación, quedan motivos para sonreír, cuando hayan secado las lágrimas, claro. Como dijo Alberto Beingolea, los peruanos hemos vuelto a sentir la Copa Libertadores, la actuación de los tres equipos peruanos ha sido más que respetable. ¿Hace cuántos años que no veíamos la Copa con la idea de que nuestras esperanzas eran vanas? Ya hemos dejado de hacer cálculos para no ser peores que los bolivianos, para no hacer tanto roche. Si los procesos continúan y se corrigen los errores, solo podemos ir para adelante.
Por otro lado… Uno nunca quiere ilusionarse con la selección que tan mal nos paga la fidelidad, pero tenemos un motivo para creer que las cosas pueden cambiar. Revise las alineaciones de la U, Alianza y Juan Aurich. ¿No cubrirían con muy buenos jugadores nacionales los puestos que deja la legión extranjera, y el tan mentado recambio? Falta mucho por hacerse, harto trabajo, pero solo digo…

