A un paso de lo desconocido
publicado por locadeporvida | jul.07, 2010 | Fútbol |
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Después de pasarla muy mal en los partidos anteriores, España despertó y se reencontró con su fútbol justo a tiempo. Con madurez y mucha jerarquía, España superó a Alemania por 1-0 y se metió a la final de la Copa del Mundo por primera vez en su historia.
La primera movida ganadora de La Roja salió desde el banco. Vicente del Bosque hizo ingresar a Pedro por Fernando Torres, recargando un poco más el mediocampo y refrescándolo también. En la primera media hora, España dominó como siempre, pero ahí estuvo Pedrito para darle algo de atrevimiento a un equipo que a veces se aburre a sí mismo con tanto pase. No se creó demasiado peligro, pero la defensa alemana ya estaba más que preocupada.
Cuando logró arrebatar el balón a los acaparadores españoles, la Mannschaft también trató bien a la Jabulani, le dio algo más de velocidad al traslado, pero se fue diluyendo cada vez que se acercaba al área. Luego, todos coincidirían en que les faltó valentía para atacar. Acaso fuera demasiada juventud frente a un equipo tan experimentado. Además de la sentida ausencia de Müller.
En el segundo tiempo, España terminó de achicar a Alemania con la circulación del balón, muy parecido a lo que hace el Barcelona, pero sin un Messi que rompiera definitivamente la paridad. En el medio, todos los pequeños la tocaban con mucha paciencia, buscando el espacio, haciendo correr mucho a los rivales. De un lado para otro, lento pero seguro, y así continuaron arrinconando a Alemania, con Xabi Alonso tratando de abrir esa defensa a pelotazos. El partido estaba estancado, y una pelota parada lo iba a destrabar. Muy a la alemana (la de antes).
Alemania, liderada por Schweinsteiger, estaba otra vez encima de España (la más clara fue una de Kroos bien despejada por Casillas) cuando le atestaron el golpe mortal. Córner de Xavi, cortina de Piqué y cabezazo imparable de Puyol. A falta de veinte minutos para el final, Alemania se lanzó al ataque, dejando espacios que ni Pedro ni el “Niño” Torres supieron aprovechar para clausurar definitivamente el partido. La Mannschaft intentó hasta el final con Özil, Podolski, Jansen y compañía, pero solo logró el lucimiento de una defensa española que estuvo impecable toda la noche, en especial su pareja de centrales, Piqué y Puyol. La hazaña ibérica estaba lograda.
A la hora de las declaraciones, Löw destacó que España fue “un grandísimo equipo, con una unidad increíble y que tienen unos automatismos que marcan la diferencia. Es el mejor equipo del mundo”. Del Bosque también lo sabe (¿quién más que él?): “Queríamos tener el balón, que el partido no fuera muy largo y los jugadores han llevado el control de forma magnífica”.
En España todo es fiesta, pero del lado de los perdedores hubo mucha autocrítica y una inmensa decepción. Nada es consuelo suficiente para los muchachos alemanes, pero hay que darle tiempo al duelo y a preparar el choque del sábado.
Por lo pronto, tendremos final inédita y nuevo campeón este domingo. Holanda-España, un duelo para preguntarse qué clase de justicia prevalecerá: la histórica o la del momento.
