¡Ése es el espíritu!
publicado por locadeporvida | jul.10, 2010 | Fútbol |
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Como para no romper con la tradición del partido por el tercer puesto, hoy vimos todo un espectáculo en el partido por el tercer puesto. Un encuentro muy parejo, pero con un solo ganador, Alemania, que se lleva la de bronce colgada al cuello, como hace cuatro años. La celeste se va sin medalla en el pecho, pero como la mejor selección sudamericana, y con una importante reivindicación futbolística.
Alemania logró el mismo resultado que en 2006, pero con una perspectiva mucho mejor que la de entonces. Ya no es esa selección súper competitiva, pero que no encanta, solo simpatiza. Lo dijo Beckenbauer: “Alemania nunca jugó así”. Y está fascinado con ello. La Mannschaft ahora juega al ras del piso, crea, elabora y mete bailes, y sin renunciar a sus virtudes históricas. Lo mejor: todos sus violinistas son jovencísimos, solo habrá que encontrarle reemplazo a un matador como Klose (menuda tarea…).
Bajo la lluvia de Port Elizabeth, en una cancha terriblemente castigada por el frío sudafricano, Alemania salió sin Klose, Neuer, Podolski y Lahm, pero con Müller, injustamente suspendido para el partido de semifinales. Precisamente fue Müller quien apareció oportunamente para anotar el 1-0, enviando a las redes un rebote de Muslera a un potente disparo de Schweinsteiger.
Nueve minutos después, a los 28’, Diego Pérez robó un balón a Schweinsteiger en el mediocampo para iniciar la contra. Forlán se abrió bien hacia la derecha, y Suárez la tocó hacia la izquiera, donde Cavani definió perfectamente. Uruguay contenía con éxito los ímpetus germanos, destacando de manera especial Jorge Fucile en cada corte, cobertura y salida celeste. El 2-1 pudo llegar antes del final del primer tiempo, pero Suárez cruzó demasiado su remate ante la salida de Butt.
La segunda mitad empezó con los mediocampistas alemanes tratando de imponerse, pero Uruguay tenía las oportunidades más importantes. Suárez desaprovechó la primera, pero el gran Diego Forlán, pese a estar en una pierna, no iba a perdonar la suya. Arévalo Ríos robó el balón en el área rival, hizo una pared con Luisito Suárez y centró al pie de “Cachavacha”, que dejó parado a Butt con una media tijera con bote previo. Un golazo.
Pero la ventaja uruguaya no duró mucho. A los 59’, Muslera salió mal y no pudo despejar un centro de Boateng, que dio en la espalda de Jansen. Luego del 2-2, el partido se abrió todavía más, con ambos equipos atacando con lo que tenían, aunque daba la sensación que Alemania tenía menos ganas que Uruguay. Tabárez y Löw pusieron lo suyo para quedarse con el resultado. A los 82’, una serie de rebotes en el área del indeciso Muslera acabaron con Sami Khedira cabeceándola hacia las redes.
Dicen que a Uruguay hay que matarlo dos veces. Löw ya había sacado a su creativo Özil y mandado a un defensor para cuidar el resultado, pero Forlán iba a tener una última oportunidad de mandar el partido a tiempo suplementario, y, de paso, ponerse a la cabeza de la tabla de goleadores. Pateó muy bien el tiro libre (por algo dicen que es el único hombre que domó a la Jabulani en toda la Copa del Mundo), venció a Butt, pero no al travesaño. Era el final del partido. “¡Los palos son así…!”
Premio consuelo para una Alemania aún en fase de aprendizaje, pero que se va con las ganas de más. Los alemanes que se quedaron en Europa deben estar más que felices con la nueva identidad de la Mannschaft. Igualmente, en la República Oriental del Uruguay, todos cantan el “soy celeste” más orgullosos que nunca. En fin, un partido que bien pudo ser la final.
Así que Paul sigue invicto, y por eso los españoles también brindaron hoy. Muchos personajes apoyan la decisión del pulpo, pero cuidado. Paul ya falló en la final de la Eurocopa. La historia puede repetirse.

