Roja gloriosa
publicado por locadeporvida | jul.11, 2010 | Fútbol |
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Sufriendo como siempre en este Mundial, España ganó en tiempo suplementario con gol de Andrés Iniesta y se hace de la Copa del Mundo por primera vez en su historia.
El partido fue terrible para ambos, muy cortado, con ambos equipos en equilibrio de fuerzas, pero sin la resolución necesaria para dar el pase más importante: a las redes. España salió buscando el partido desde el inicio, con el total control del balón. Maarten Stekelenburg se vio exigido muy temprano, por un cabezazo de Sergio Ramos. Para quitarle el balón a España (misión casi imposible), Holanda apeló al juego rudo y se ganó varias tarjetas muy temprano. De Jong dejó la marca de sus toperoles en el pecho de Xabi Alonso, pero Howard Webb no se animó a sacar la roja tan temprano, y el partido se le empezó a ir de las manos.
Van Bommel y De Jong siguieron pegando, mientras Sneijder y Robben intentaban crear adelante, encontrándole por ratos las espaldas al equipo español. La presión holandesa afectó el juego del rival, que nunca terminó de encontrarse con su juego de toque limpio. Antes del descanso, Mathijsen, Robben, Pedro y Xabi Alonso estuvieron cerca de anotarse en el marcador, pero no tuvieron éxito.
Con la mente más clara, ambos equipos salieron a resolverlo en el segundo tiempo, pero tampoco pudieron. Hacia el cuarto de hora, Robben desperdició la más clarita de todas. En un mano a mano, esperó hasta el final para pegarle, apuntó a la izquierda del arco, pero Casillas salvó con el pie. Más tarde sucedería lo mismo, esta vez algo molestado por Puyol. Robben continuó con la jugada, pero el achique de Iker llegó justo a tiempo. Como para que el holandés sueñe todas las próximas noches con lo que se perdió.
Vicente del Bosque envió al campo a Navas, que desequilibró como extremo derecho, y sirvió un centro al pie izquierdo de Villa, que Heitinga cruzó oportunamente. España tenía más ideas que la Naranja, que buscaba el contragolpe, pero ninguno de los dos equipos pudo hacer algo para evitar el tiempo suplementario.
Holanda, llena de tarjetas, ya no podía hacer mucho para contrarrestar la avanzada azul, y los espacios se abrían para la victoria española. El recién ingresado Fábregas aportó aire y más fútbol a La Roja, pero también desaprovechó su chance frente a Stekelenburg. Para entonces, Iniesta se estaba volviendo el hombre del partido, pero tampoco alcanzaba para clausurarlo.
Villa dejó el campo en el inicio del segundo tiempo extra, permitiendo el ingreso del “Niño” Torres. Del Bosque volvía a confiar en él, y su ocasión llegaría pronto. Pero antes, Heitinga dejó con diez hombres a Holanda y ahí llegó el ansiado momento. España no quería ir a penales.
En inferioridad numérica, Holanda se lanzaba en los contragolpes, y ahí aparecería otra vez Howard Webb para sellar su horrible arbitraje. Sneijder remató un tiro libre que pegó en la barrera, pero que, inexplicablemente, fue señalado como saque de meta. El balón salió de los botines de Casillas, pasó por los de Eljero Elia, y volvió a España. Corría el minuto 116. Torres mandó un centro que Van der Vaart, improvisado central, no pudo rechazar. Fábregas sirvió para Iniesta, y el máximo representante del juego español la cruzó, inalcanzable para Stekelenburg.
España ya festejaba, Casillas no podía más consigo mismo, y los minutos que quedaron mostraron desesperación holandesa ante los rechaces de la defensa española. Webb pitó el final, y a celebrar toda España. Hoy nadie duerme en la Madre Patria, donde ya tienen varios héroes para venerar por los próximos años, y, por fin, una estrella de campeón sobre el escudo.
En un Mundial irregular es difícil hablar de merecimientos, en especial si reconocemos que España solo fue España contra Alemania. Con ocho goles en siete partidos, son la selección campeona con menor registro en la historia de los Mundiales. Pegar en el momento justo fue la clave de este equipo que nunca fue extraordinaria como en la previa del Mundial. Honores para todo el plantel, una generación de verdaderos ganadores; para Vicente del Bosque, que fue decisivo desde el banco con el cambio de Torres por Llorente y Pedro; para Luis Aragonés, que fue el que arrancó con la nueva filosofía de juego española y logró su máxima expresión en la Euro 2008. Para Villa, goleador y paladín de las jornadas difíciles de España en Sudáfrica; para la última línea, siempre impecable; para Busquets y Xabi Alonso, pivotes increíbles en el mediocampo; para Iniesta y Xavi, el par que viene en combo y hace maravillas con el balón; y para San Iker, cuyas manos salvaron tantas veces a España, y que hoy alzaron, por primera vez para su país, la ansiada Copa FIFA.
Gracias al fútbol. Gracias a Sudáfrica.
