Tenis 2010: Advantage Nadal; Game Nadal
publicado por locadeporvida | dic.26, 2010 | Tenis |
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Desde hace cinco años, Rafael Nadal y Roger Federer han acaparado las temporadas tenísticas con su juego superior e inalcanzable para los demás. La rivalidad ha ido elevando el status de leyenda de cada uno, y elevando la vara para los demás, pero nunca tanto como en este 2010. Un año que, pese a la bipolaridad, le pertenece a Rafael Nadal.
La estadística no debe sorprenderlo: entre ambos, ganaron 21 de los últimos 23 Grand Slams disputados. Federer sumó su decimosexto en el Abierto de Australia, mientras que Nadal se acercó mucho a los grandes números luego de ganar los tres majors restantes: Roland Garros, Wimbledon y el US Open. Después de ese banquete, quedó muy poco para los demás…
Punto para Federer
En enero, el suizo aplastó a Andy Murray en la primera final de Grand Slam del año, en Melbourne. El escocés había atropellado en cuartos de final a Nadal (aún sentido de sus rodillas), pero no cumplió con las expectativas de un gran cierre de campeonato. Roger se lo llevó en tres sets, y se consolidó en el primer lugar del ranking
Llegada la temporada de Masters, Federer empezó a perder partidos casi ganados, su nivel de concentración decayó, y empezó a salir de los campeonatos en las primeras rondas. Nadal, por su parte, recuperaba la confianza y la forma física, volvió a ganar luego de once meses de sequía, y se acostumbró nuevamente a la victoria.
Rafa contraataca
A diferencia de otros años, el mallorquín dosificó el esfuerzo previo a Roland Garros. Solo jugó los Masters 1000 de Montecarlo, Roma y Madrid, y ganó los tres. En tierras españolas, cobró revancha de la final del año anterior, de gran significado, porque significó en ese entonces el retorno de Federer a la vitalidad tenística.
Madrid fue solo un paso más en el ocaso de Roger. En Roland Garros, cayó frente a Robin Soderling en cuartos de final, y dejó el torneo y el número 1 servido a Nadal, quien tomó el regalo con mucho gusto (sumó su quinto Abierto Francés). Para más inri, Federer quedó a una sola semana de alcanzar el récord de Pete Sampras, que permaneció 286 semanas a la cabeza del ranking ATP.
En Wimbledon, Tomas Berdych fue su verdugo. Ofuscado y aquejando un dolor lumbar, el suizo cayó en cuatro sets ante el checo, que ya había alcanzado las semifinales en París. Esta vez, Berdych llegó hasta la final, pero no podría frente a la fuerza y la precisión de Nadal, que lograba su segundo Wimbledon el mismo día que su selección se coronaba campeona mundial de fútbol.
El Grand Slam que faltaba
En la gira estadounidense previa a Nueva York, Federer recuperó el rumbo. En Toronto, perdió la final frente a un espectacular Andy Murray, pero ganó en Cincinnati, superando en la final al local Mardy Fish. Paul Annacone, antiguo entrenador de Roger Federer, había empezado a trabajar con él luego del fracaso en Wimbledon, y ya se podían ver los efectos.
Nadal no tuvo una gira previa sobresaliente, pero sirvió como calentamiento para la búsqueda del gran objetivo: el US Open.
En Flushing Meadows, Federer y Nadal parecían encaminados hacia el reencuentro en una final de Grand Slam, postergada desde Australia en el 2009. Murray había caído en tercera ronda, Roddick en segunda, Soderling a manos de Federer, Verdasco con Nadal… Rafa avanzó al último partido luego de vencer a Mikhail Youzhny, pero Roger fallaría. No contaron con Nole.
En semifinales, Novak Djokovic y Roger Federer disputaron un encuentro épico. Después de cinco sets de dominio compartido y alta intensidad, el serbio salvó dos match-points, quebró el servicio de su rival y le robó una séptima final consecutiva, luego de casi cuatro horas de juego.
Pero, para entonces, Rafa ya era invencible. Se había adaptado mejor que nunca a la superficie que más le complica, cambió la empuñadura para una mayor velocidad de saque, y, con la garra de siempre, quebró la resistencia de Djokovic desde la línea de base. Explotó sus problemas con el servicio, lo venció en cuatro sets y alzó el trofeo que le faltaba para completar el Grand Slam de carrera.
¿Todo tiene su final?
Pese a la final negada, Federer tuvo un cierre de temporada muy alentador. Luego del US Open, ganó 21 partidos y perdió solo dos. Lo mejor: junto a su nuevo entrenador, ha recuperado la motivación para seguir aprendiendo, y ya dio el primer aviso en el ATP World Tour Finals de Londres.
En una final emocionante y jugada al más alto nivel posible, se impuso a Nadal en tres sets. Más importante aún que la victoria fue el nuevo golpe en el amplio repertorio de Federer: el revés con topspin, incluso por sobre el hombro, antiguo punto débil explotado por Rafa. Un nuevo giro a la rivalidad, que espera una respuesta táctica del otro lado de la red.
Nadal llega al Abierto de Australia de 2011 sin muchos puntos que defender y muchos por ganar, con la oportunidad de ampliar todavía más la ventaja de más de 3 mil puntos que le lleva a Federer. Roger deberá defender con éxito su victoria en Melbourne de este año para no complicar sus chances de volver al número 1. La hora de la verdad para el español llegará en abril, cuando comience su defensa de los 5 mil puntos logrados en la temporada de arcilla. Entonces, podrá escribirse un nuevo capítulo en la disputa entre ambos.
“Estoy compitiendo contra los dos mejores tenistas de todos los tiempos”, dijo Andy Murray luego de la ajustada derrota frente a Nadal en semifinales de Londres. El escocés jugó un partidazo, pero ni aún así le alcanzó. Buena parte del público comparte su impresión, pero eso no le quita la esperanza: “Si quiero ganar Grand Slams, tengo que jugar mejor, y construiré sobre esto para el próximo año”.
Novak Djokovic ya juega bajo la misma consigna. Finalizó tercero en el ránking por cuarto año consecutivo, pero solo obtuvo dos torneos, y su temporada de Masters 1000 fue para olvidar. Sin embargo, la derrota que le infligió a Federer en semis del Nueva York lo hizo sentirse como “un nuevo hombre, más cómodo, confiado y agresivo”. Ese nuevo hombre lideró a su país a su primera Copa Davis, y 2011 será un año clave para él.
¿Se está gestando la rebelión? Difícil saberlo. En su enfrentamiento y observación mutua, Roger Federer y Rafael Nadal se hacen cada vez más fuertes. Pero Djokovic, Murray, Berdych y compañía siguen creciendo, y se alistan para probarse con los más grandes. ¿Estarán a la altura?
Un dato más: en enero vuelve el “culpable” de este bipolio, quien estaba llamado a romperlo: Juan Martín del Potro. Desaparecido del circuito por una operación en la muñeca, “La Torre de Tandil” vuelve en Australia como 257 ATP, pero amenazando con meter miedo en el cuadro principal del “Happy Slam”. Ojo que solo tiene 180 puntos por defender durante todo el 2011. El ganador del US Open 2009 correrá relajado la próxima temporada. Cuidado con él.
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