Yo soy tu padre
publicado por locadeporvida | sep.13, 2011 | Tenis |
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Novak Djokovic derrotó a Rafael Nadal 6-2, 6-4, 6-7 (3-7), 6-1, y se adjudicó su primer US Open en una de las finales más memorables de la última década. Un festival de golpes fascinantes que enloquecieron a la audiencia durante cuatro horas y diez minutos, y que concluyeron con el serbio alzando su tercer trofeo de Grand Slam del 2011, ratificando su superioridad sobre el español esta temporada, y tomando revancha de la final del año pasado. Tantas cosas han cambiado desde entonces…
Hace un año, Rafa Nadal, número 1 del mundo, ganaba en cuatro sets la final del Abierto de los Estados Unidos sobre un Djokovic mejorado, verdugo de Federer en semifinales, pero aún muy pasivo en el contragolpe. Y, mientras Nadal completaba su Grand Slam de carrera, todo terminaba de encajar en la cabeza de Nole: “Ante rivales difíciles como Rafa o Roger, en semifinales o finales de Grand Slam, siempre trataba de esperar sus errores o jugar mi mejor tenis, sin tener una verdadera actitud positiva ni creer que podía ganar. Eso cambió”. Y fue el inicio del súper hombre que viene cumpliendo una de las mejores temporadas de la historia del deporte.
El español ya no es el número 1; Nole tomó su lugar, mantuvo un invicto de 43 partidos hasta Roland Garros y ahora tiene un récord anual de 64-2. Al término del 2010, Nadal lideraba la serie entre ambos por 16-7; después de la final de ayer, la ventaja es de 16-13. Seis veces se entrentaron este año -todas en finales: Indian Wells, Miami, Madrid, Roma, Wimbledon y Nueva York-, y seis veces ganó Djokovic. La final en Flushing Meadows fue el mejor de los enfrentamientos entre ambos, y una radiografía de la rivalidad en este momento.
Last man standing
“Quizá sea el mejor partido que he jugado este año en el US Open”, declaró el campeón en conferencia de prensa. “No le di comodidad ni ritmo”.
Djokovic salió a la cancha con todo el arsenal, y con seguridad que todo iba a entrar: el saque, la derecha plana, el revés, todo iba ayudarlo a tomar el control del partido. Y, de manera especial, la devolución.
¡Qué manera de atacar el saque de Nadal! ¡Incluso los primeros servicios! Rafa osciló entre los 58 y 76% de primeros saques a lo largo del partido, pero, entrara en el primer o el segundo intento, Djokovic le devolvía la pelota a los pies y tomaba la iniciativa en los puntos. Por eso casi siempre enfrentó break points en sus juegos de saque.
Nadal también hizo lo propio en los juegos de su rival y arrancó los dos primeros sets 2-0 arriba, pero no lograba mantener la ventaja y Nole devolvía inmediatamente el quiebre. Hace un año, a Rafa le quebraron el servicio cinco veces en todo el torneo; ayer Djokovic lo hizo 11 veces.
La defensa siempre fue una de las fortalezas de Nadal, y los peloteos largos infundían miedo en sus rivales. Con una movilidad sin igual y un físico mejorado, Novak igualó el nivel de Rafa en la defensa, e incluso lo superó en muchas etapas del partido. ¿Cómo era posible? Era el español el que hacía sufrir a sus rivales así.
No más. Ahora Nadal, desenfocado y fastidiado, muchas veces envió su derecha muy corta y servida para su rival, o tan larga que perdía el punto. Rafa no estaba jugando mal, pero la fuerza que tenía enfrente era irresistible, y llevaba una ventaja psicológica sobre él. Le había sorbido la confianza y la había hecho su escudo impenetrable.
El partido se convirtió en una competencia por quién era el último que quedaba en pie, con rallys sofocantes hasta para la propia audiencia y games inacabables (¡el tercer juego del segundo set duró 18 minutos!). Nadal, el as del tenis físico -una de sus ventajas en años de rivalidad con Roger Federer- ganó el tie break del tercer set y forzó a un cuarto, pero Djokovic igual ganó el partido. La espalda le dolía, las piernas le pesaban, pero usó sus reservas para cerrar el partido con un 6-1 en el cuarto set.
¿Cuál es el límite de la resistencia física? ¿Cuál es el límite de la voluntad? Djokovic ya no los conoce, por eso entró esa devolución en match point en la semifinal, por eso superó la derrota en ese tie break. Nole solo cree, y con esa confianza tiene dominado a Nadal. Lo hace sentir como el mismo Rafa hiciera sentir a Roger hace unos años: impotente. Las vueltas que da la vida…
Ahora, Djokovic tiene tres Grand Slams, diez títulos en el año, y está detrás del récord de John McEnroe (82-3 en 1984). Rafa sufrió su sexta derrota en el año ante Nole, pero se siente mejor que después de la final de Wimbledon: “Siento que estoy en el camino correcto para intentar vencerlo”.
Por eso, no descarten una vuelta más.

